Semillas de Vida



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Como cuidar el valor propio

Una niña mirando un paisaje de montaña desde adentro de una carpa con luces¿Cuánto crees que vales? Lo cierto es que los seres humanos no tienen un valor cuantitativo, como lo tendría un objeto de consumo, sino que cada uno de nosotros es inmensa e inconmensurablemente valioso por el simple hecho de existir, desde que somos engendrados en el vientre materno. Pero muchos en la sociedad actual extrañamente y por contagio, muchas veces asocian un “valor” a las personas como si de un capital económico se tratara, o un objeto. Independientemente de lo que podamos producir, de la experiencia o títulos que tengamos, de lo habilidoso que seamos en cualquier aspecto, nuestro valor humano es ilimitado. Eso no debe entrar jamás en duda. Si bien cada uno de nosotros busca desarrollarse en distintos aspectos sociales y profesionales, y es perfectamente entendible buscar aprobación y validación, no podemos darnos el lujo de sentirnos superiores o inferiores a nadie en el pleno sentido humano.

La hermandad humana

Hermandad humana significa sentirnos en una escala horizontal respecto a los demás; inclusive tomando en cuenta aquellos que buscan sentirse superiores disminuyendo a otros. Este principio de igualdad proviente de la creencia de que incluso quienes hacen sufrir a otros son a su vez víctimas de un pensamiento equivocado, una mala crianza o simplemente una psicología distorsionada. Estamos todos en el mismo barco por así decirlo, y mientras algunos tuvieron la suerte de haber nacido en un contexto donde aprendieron buenos valores, otros no tuvieron tanta suerte, y es necesario tenerles paciencia; logicamente, no permitiendo, en lo posible, ser expuestos a ningún perjuicio. Tratando de construír valores de hermandad, igualdad y justicia.

La armadura y la calidez

Ilustración de un "vampiro" absorbiendo energía de una personaHay un dicho que dice “me vendieron gato por liebre,” y lo que busca comunicar es el caso de una persona que fue estafada, pagando un valor y recibiendo algo a cambio que no correspondía. ¿Cuántas veces recibimos “gato por liebre” al intentar ser amables con otros? Si sos un poco como yo, más de una vez te pasó que querés ser amable y cordial con todo el mundo, sonriendo y esperando lo mejor de todos. Pero muchas veces no recibís a cambio el mismo trato y hay quienes se aprovechan de la ingenuidad y la gentileza, rigiendose por una ley más salvaje y depredadora. Es por esto que por más buenos que querramos ser, debemos desarrollar la armadura y protección necesarias para no caer víctimas incautas de quienes tomarían nuestra sonrisa y la pisotearían para sentirse superiores. Es necesario tener una protección firme y rígida, que resista los vientos poco amigables, los comentarios hirientes, e incluso saber defendernos ante estos. Es necesario tener a nuestro lado una espada (metafórica,) no para herir como somos heridos, sino para mantener a raya a quienes buscan aprovecharse de nuestra inocencia. Sobre ese coraza, podemos aún portar toda nuestra calidez característica, nuestra amable sonrisa, nuestras gentiles intenciones, pero quien quiera responder a nuestra buena voluntad con mala fe, se encontrará con nuestra fría armadura.

Niveles de confianza

Hay quienes se merecen nuestra más íntima confianza. Hay quienes nos hacen sentir cómodos y cálidos en nuestro corazón. Hay con quienes podemos contar, y aunque a veces se equivoquen, están ahí para nosotros, en el límite de sus capacidades. Pero no es sabio confiar ciegamente en cualquier persona que conozcamos. No necesariamente por el hecho de que pueda haber quien quiere aprovecharse de nosotros, sino también porque hay quienes manejan otros códigos, distintos de los nuestros. Otras costumbres. Es prudente ir conociendo a las personas progresivamente, brindando confianza en la medida que reconozcamos terreno firme sobre el cual estar, tomando en cuenta que valores maneja la otra persona. He aquí un hecho importante: Cuanto más confianza le demos a una persona, más impacto tendrá su opinión sobre nosotros. Es por eso que hay que tener cuidado a quien dejamos entrar a nuestra confianza.

¡No arrojes tus perlas a los cerdos! Pisotearán las perlas y luego se darán vuelta y te atacarán.

Reconocer el valor propio

Tampoco es sano ser tan sensible al nivel de aislarse completamente. Muchas veces quienes fueron lastimados prefieren mantener un círculo pequeño de confianza para no ser lastimados nuevamente. Eso no necesariamente esta mal, pero he aquí una fórmula que te permitirá salir al mundo y conocer nuevos amigos;

  1. Primero reconoce el valor propio. Reconocete como un miembro valiosísimo de la raza humana; parte de la hermandad. Y si crees en un poder superior; reconocete amado por Dios (la conciencia cósmica universal o como lo hayas concebido.) Esa es tu roca firme e inalterable. Por más que otros quieran restarte valor con sus miradas o comentarios, nadie podrá quitarte este valor.
  2. Ponte la armadura; no permitas que te hagan tragar comentarios hirientes o que disminuyan tu auto-valoración. Si entregaste una sornisa y te devuelven desdén; protégete! Enfría tu mirada y toma distancia. Preparate para enfrentar el mundo.
  3. Arropate con tu calidez y da todo el amor que tengas para dar; al que este dispuesto a recibirlo bien! Si tu amor y calidez no son bien recibidos, vuelven a tí. Nadie podrá pisotearlos porque solo le pertenecen a quien es digno de recibirlo.

Cuando entren en la casa de alguien, primero digan: “La paz de Dios sea sobre esta casa”. Si los que viven en la casa son gente de paz, la bendición permanecerá; si no lo son, la bendición regresará a ustedes.

Los 3 niveles de las relaciones humanas: 1) Valor propio Infinito / Inmesurable Inalterable / Eterno. 2) Armadura de protección Frialdad / Precaución. 3) Calidez y cordialidad Amabilidad y amor.

Ahora sal al mundo y da lo mejor que puedas dar; siembra en los terrenos fértiles y en los hostiles guarda tu semilla, para que no la coman las aves. No permitas que nadie se sienta superior al hacerte sentir inferior. No permitas que nadie te pisotee. Toma fuerza desde tu centro inalterable y hazte respetar. Amate primero y luego ama a quien quiera recibir tu amor. De cierto hay muchos esperando una palabra de aliento y calidez. No la desperdicies en quien se rige por la ley de la selva. Aprovechala en quien reconoce el valor del amor.

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