Semillas de Vida




{ Desarrollo Personal, Humanidad, Propósito }

Escapá de la rutina, el tiempo se acaba

Cuando era chiquito quería ser presidente. Me dijeron que era poco realista, que requería muchos estudios. Después dije que quería ser astronauta; me dijeron que requeriría más estudios aún, que trate de buscar algo más normal. Desde entonces quienes me rodeaban comenzaron a forjar mi futuro en base a sus expectativas hacia mí. Algunos comenzaron a dictar lo que estaba bien y lo que estaba mal, sin el paso intermedio de razonar porqué.

La rutina puede ser algo positivo. Es la hermosa cuna que nos hace dormir todas las noches y el delicioso desayuno que nos hace levantar. Nuestro cuerpo y mente se habituan a funcionar como un sistema armonioso; el cafe, el mate, la siesta, el baño, el trabajo, el paseo, la serie. Es un lugar de comfort. ¿Porqué hay tanto bombo a favor de “salir de la zona de confort”? Parecería que no tiene sentido. Si es la zona de confort ¿Porqué querría salir de ella? Es precisamente donde mi cuerpo y mente quieren estar; lejos del dolor y cerca del placer. Pero como la venus atrapamoscas, el confort, la rutina y el placer pueden ser también una trampa, una prisión que nos seduce a conformarnos y no salir más allá, a buscar el sueño, la utopía, aquello que nos haría realmente felices. aquello que siempre deseamos y siempre quisimos lograr. El problema fundamental en esta ecuación es el tiempo. El tiempo se acaba. 

¿Qué edad tenés? ¿Qué sueño existe en tu corazón? ¿Hace cuanto existe esa visión en tu mente? ¿Hace cuanto ansías secretamente aquello que te elude? Lo que te separa de ello tiene cara de placer; aunque sea un placer vano y efímero, con el correr de los años el conformismo se convirtió en tu amo y señor. La amada rutina te dió el bienestar que buscabas. Dejaste de apuntar alto y comenzaste a mirar hacia abajo. Alguna voz al oído te susurro que no podías y creíste una mentira. Creíste que no podías perdonar a esa persona. Que no tenías lo que se requería para cursar esa carrera, que era demasiado tarde, que estabas muy viejo o muy joven. Que tus dedos eran muy torpes para tocar ese instrumento. Aceptaste la normalidad de una sociedad enferma y corrupta y no creíste que podría ser cambiada, y mucho menos que podrías contribuír a ello. Te sugirieron sentarte en un banco de la iglesia a esperar a que el mundo sea consumido por las llamas, en lugar de seguir el ejemplo de Jesús y salir a dar buenas noticias, a alimentar a los pobres y a ayudar a los necesitados. Y un calendario pasa en camara rápida mientras tu recurso más valioso y limitado es consumido.

Pero hoy no vas a ver una serie antes de ir a dormir. Mañana no te vas a preparar el café. Hoy es un hermoso día y mañana será distinto a los demás. Porque te vas a enfrentar a aquella voz que te dice que te quedes sentado, que te sirvas otra porción de torta. Te vas a enfrentar al rencor en tu corazón. Te vas a enfrentar contra las voces que quieren forjar tu futuro a base de miedo y mentiras, y no lo vas a hacer por desprecio. Lo vas a hacer por amor. Porque esa visión que alguna vez tuviste, ese sueño esta vivo y extrañandote, amandote a la distancia, esperandote y te busca, te llama. Y si alguna vez estuviste enamorado entendés lo que quiero decir. Los placeres vanos y el confort se volvieron insípidos, y lo único que el alma ansía es el sueño que fue plantado en su corazón. Lo que te espera vale el trayecto.

Escapá de la rutina: El tiempo se acaba

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