Semillas de Vida




{ Desarrollo Personal, Humanidad, Propósito }

Una mente balanceada: Regulando nuestro propio ecosistema

En estos tiempos ajetreados y difíciles, es importante tener nuestra mente y corazón balanceados. ¿Pero qué tiempo no ha sido difícil en la historia? Circunstancias sociales, económicas y personales complicadas siempre han existido. Más para poder vivir la vida y seguir adelante, construyendo sobre el futuro, es importante saber mantener un balance emocional y en todas las cosas. Noticias trágicas, injusticias, malas noticias son la orden del momento; los medios periodísticos viven de las noticias y pocas cosas venden tan bien como las malas noticias. Pero así como se necesita un PH balanceado en la tierra para que las plantas crezcan, no se debe generar un ambiente muy ácido ni muy alcalino.

Cada cosa que a la que decidimos reaccionar, cada cosa que decidimos consumir y aceptar, forma parte de nuestro ecosistema personal. Y cada palabra que emitimos, cada acción que sale de nosotros, formará parte de lo que nos rodea. Es por eso importante aprender a balancear principalmente lo que esta dentro, para poder tener un impacto positivo y constructivo en el exterior, ya que a fin de cuentas volveremos a cosechar lo que sembremos.

Indignarse es fácil, pero cuidado!

¿Alguna vez has conocido a alguien que no hace más que quejarse? Una persona tan amargada y golpeada por la vida que se ha vuelto ácida. Es que esa persona tampoco tiene la verdadera culpa de ser así, sino que ha sido moldeada por las circunstancias que la rodean. Siempre hay esperanza de que esa situación sea revertida, pero es importante primeramente velar para que eso no nos suceda a nosotros. Es tan fácil indignarse por las cosas que pasan; injusticias sociales, tiranía, crímenes cruentos, tragedias. Y es cierto que estos hechos merecen ser reconocidos y atendidos para poder tomar conciencia de la realidad del mundo. Pero esto a su vez debe generar algo más que solo indignación, ya que de lo contrario no cumple ningún propósito. En la medida que podamos personalmente tomar acciones (por más pequeñas que sean) a favor de resolver estos conflictos. Sin embargo, hay un límite en el que la indignación debe mantenerse a raya y debe uno alimentarse de alegrías y belleza, de la misma forma que uno balancea su alimentación física.

Momentos de belleza

Una ventana abierta donde se ve un cielo parcialmente cubierto con distintos coloresA veces es necesario hacer un esfuerzo conciente para percibir la belleza que nos rodea. Una persona muy oscurecida mentalmente por las circunstancias o por lo que percibe, tiene que concientemente levantar su cabeza de la nube negra para poder ver el sol. Hasta en las ciudades más atestadas de cemento hay plazas y árboles, pequeños sectores de cesped y cielo azúl. Disfrutar de las cosas simples de la vida es a veces la más pequeña de las joyas valiosas, capaz de encender una llama de calidez en el pecho. Tomar distancia a veces en necesario; de personas, de alguna que otra red social, de un ambiente tóxico, de un lugar. Aunque sea por un rato o un tiempo. Meditar. Respirar. Hacer lo que nos gusta. Buscar nuestro centro. Encontrar nuestro ritmo. Lo hermoso de esto es que no es necesaria la validación de un tercero, sino que en el interior de cada uno de nosotros existe el potencial de encontrar la alegría y la paz. Y de ahí a proyectar a futuro; ideas, esperanzas, motivaciones e ilusiones. Todo lo bueno es posible.

Todo en su justa medida

Habiendo tomado conciencia de nuestro lado soleado podemos con fuerza renovada enfrentar ese lado oscurecido; esos difíciles teoremas que necesitan ser desenredados; esas imposibilidades que necesitan ser aclaradas. Esas ecuaciones que piden a gritos ser resueltas. Quizás descubrimos que muchos de esos fantasmas no eran más que sombras que necesitaban ser iluminadas.

Como una casa en medio del campo, que habiendo recolectado energía a través de sus paneles solares enfrenta el anochecer con energía acumulada para sus lámparas, podemos abrirnos a esa amargura existente pero esta vez siendo conciente de sus peligros. Podemos descender a las profundidas cavernosas contando con una luz y quizás un hilo para poder encontrar el camino de vuelta.

Manten la llama encendida, y si alguna vez los fuertes vientos la apagan, no lo dudes; alguien estará ahí para volverla a encender.

Escrito por

Un aporte sobre “Una mente balanceada: Regulando nuestro propio ecosistema

  1. Hermoso artículo, enmarco en un cuadrito: “Disfrutar de las cosas simples de la vida es a veces la más pequeña de las joyas valiosas, capaz de encender una llama de calidez en el pecho.” y el párrafo final.
    Gracias 🙂

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