Semillas de Vida




{ Bienestar, Desarrollo Personal, Propósito }

El Fascismo de la Sonrisa

En el pasado hemos escrito un artículo con Estrategias para combatir la depresión y el bajón. Hoy abordaremos un tema mucho más comprensivo acerca de la que consideramos significa “ser felices,” e incluso si eso es lo que realmente queremos, y que connotaciones tiene para nuestra vida, y para la sociedad, el ser o no ser felices.

Hombre forzando una sonrisa con sus dedos

Hay quienes creen que si no estas constantemente alegre tenés una enfermedad.

Existe una creencia popular en la cultura actual, según la cual la persona que no este constantemente sonriendo, en estado extático, es una persona con alguna enfermedad que necesita ser tratada, ya sea con terapia o medicamentos. Esta concepción muchos creen que no es del todo correcta, y que proviene en gran medida de lo que la comunidad médica como mayoría adopto como cierto, en particular proveniente de la rama de la psiquiatría.

Foto de diversas versiones del manual DSM.

Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM)

El manual DSM establece cuales síntomas corresponden a que afección, lo cual permite a un médico recetar pastillas o medicamentos para contrarrestar estos síntomas. De esta manera, se cataloga a quienes tienen un humor de determinadas características como enfermos de “depresión.” En una versión anterior del manual DMS, no hace mucho, se consideraba que una persona con inclinaciones sexuales hacia otros de su mismo sexo tenían una enfermedad denominada “homosexualidad.” Por supuesto hoy en día eso ya no es considerado una enfermedad sino algo natural.

Con respecto a la catalogado como “depresión,” en una porción de los casos, las pastillas o medicamentos de hecho brindan una mejor calidad de vida a quienes sufren problemas graves a raíz de su depresión. Existe también un porcentaje casi igual de casos en los cuales los medicamentos lamentablemente no surten efecto, o causan efectos secundarios serios.

Otro grupo de casos serían aquellos quienes quizás estarían mejor no considerando su estado melancólico o depresivo como una enfermedad a ser tratada, sino como un estado anímico perfectamente normal, que correctamente administrado incluso podría traer frutos positivos para la vida. Esta teoría propone que en algunos casos, la visión de la melancolía o la tristeza como una enfermedad, puede hacer que esta se vuelva más profunda y severa.

La Depresión en la Historia

Foto de un busto del filósofo Aristóteles

Pensadores como Aristóteles conseraban la melancolía como un factor positivo.

La depresión en la historia adquiere diversos matices según la época y la cultura. La palabra que se utilizaba antiguamente era “melancolía” para referirse a estos estados más reflectivos e introspectivos. En el siglo IV, Hipócrates, un famoso médico de la antigua grecia, catalogo a la melancolía como una enfermedad. Otros pensadores griegos relacionaban la melancolía leve con la creatividad y la genialidad. Aristóteles propone que héroes tales como Ajax, Platón y Sócrates tenían personalidades melancólicas y que gracias a ello tenían grandes pensamientos profundos.

En el romanticismo, la melancolía también se relacionó con el reflectivismo, la empatía y la sensibilidad hacia los demás, más como un don en ciertos casos, que una enfermedad. Quizás si estos estados melancólicos hubiesen sido considerados como enfermedades por quienes los poseían, hubieran devenido en depresiones más severas en lugar de ser aprovechados para desarrollar acciones positivas.

En otros periodos existieron figuras historicas prominentes en quienes la depresión formaba parte de su personalidad. Entre ellos Abraham Lincoln, Beethoven y León Tolstoy.

La Dictadura del Que y el Como de la Felicidad

Entonces, regresando a la actualidad, existe un discurso que dicta que necesitas ser feliz, porque si no sos “feliz” estás enfermo, y “estás mal.” Esta “felicidad” se traduce en algunos casos como “un estado de éxtasis y placer.” Hay quienes piensan que esta concepción del significado de la “felicidad” es una distorsión ilusioria de la realidad, que muchas veces produce sufrimiento, y hasta puede llevar a una persona por caminos peligrosos.

Un hombre mayor dando un paseo en una calle peatonal con árboles a los costados

Hay quienes son felices en la normalidad de la vida, disfrutando de las cosas simples.

En contraste, una persona que considera como objetivo el “estar bien,” quizás encuentre paz en las cosas sencillas, en la normalidad de la vida, en desarrollar lo que esta a su alcance; ya sea en relacionarse con sus seres queridos, dar un paseo, perseguir una meta profesional realizable, practicar un deporte o construir un mueble. Esa persona puede llamar a esa normalidad “felicidad,” y de hecho, ser sinceramente feliz. En nuestro artículo titulado “Disfrutando de las cosas simples de la vida,” listamos algunos sencillos placeres.

Existe otro tipo de persona que quizás fue influenciada equivocadamente por ciertos discursos, ya sea por parte de sus padres, de la publicidad, el cine o sus amigos. Esta persona considera que “ser feliz” es estar constantemente en un estado de ánimo elevado y extático; “en la cima del mundo.” Al mantener esta creencia, y enfrentarse con la realidad del día a día, esta persona con una visión diferente de lo que es la felicidad puede de pronto considerarse a si misma miserable, enferma, fracasada o mala, y sufrir. Quizás la vida de la primera persona es muy parecida a la de la segunda; lo que cambia es la visión que cada persona tiene de su vida y de si mismo.

El segundo tipo de persona cree que ser feliz significa tener algo que no tiene; ser exitoso laboralmente, o tener una familia numerosa y casarse, o ser millonario, o tener un auto 0 km, o tener muchas mujeres, o tener un cuerpo como lo determina la revista de moda de este año, o tener la ropa de marca que se usa, o viajar por el mundo, o tener muchos amigos, o cumplir las expectativas de sus padres, o de sus amigos, o de lo que indica la televisión. Hay quienes, al no conseguir lo que piensan que los hara felices, busca ese estado de éxtasis quimicamente a través de drogas o alcohol. No tiene nada de malo tomar una cerveza con amigos, pero cuando -conciente o inconcientemente- se busca la “felicidad” en el fondo de una botella o en la tuca de un cigarro de marihuana, hay una alta probabilidad de caer en un círculo vicioso de abuso, tolerancia y exceso. Cuando se percibe el estado melancolico como algo de lo cual huir, muchas veces se recurre a soluciones que empeoran la situación.

Tanto los estoicos griegos como los budistas consideraban que la raíz de todo sufrimiento proviene de los deseos que adquirimos y la incapacidad de alcanzar esos deseos. Vivimos en una sociedad donde el modelo de consumo de la economía depende en gran medida de generar en la población, a través del marketing y la publicidad, la necesidad o el deseo de adquirir, experimentar o ser tal o cual cosa. Eso resulta en ocasiones en estrategias que buscan generar una sensación de insatisfacción constante, que a su vez lleve al consumo de productos y servicios. Por supuesto es debatible en que medida esto es positivo o negativo, ya que muchas veces la insatisfacción nos lleva a ser productivos o a superarnos. Pero hay un punto donde esa insatisfacción proviene de deseos vanos y vacíos, o provoca una frustración debilitante e inclusive depresión severa.

Aprovechando la melancolía y lidiando con la depresión

Foto de una niña mirando por una ventana lluviosa

La melancolía por momentos tiene su utilidad y a veces es hasta necesaria.

No necesariamente la melancolía es algo malo, ni un estado de tristeza debe ser una enfermedad. Hay ocasiones donde estar deprimido es considerado algo normal, necesario e incluso bueno. Por ejemplo, la pérdida de un ser querido a menudo provoca un periodo de duelo necesario y sanador. La pérdida de un trabajo o la aparición de una enfermedad puede inducir un estado de reflexión e instrospección donde la persona pueda digerir mentalmente su situación y meditar acerca de su vida y los pasos a seguir. Lo mismo sucede con otros momentos en la vida de una persona, frecuentes o no, donde necesita momentos de solitud y reflexión.

Evolutivamente, algunos teorizan que estos estados depresivos son una reacción natural a ciertos eventos, donde el individuo estaría mejor alejado o en solitario. Por ejemplo, la venida del invierno para muchos provoca la llamada “depresión estacional.” Se vuelven más dormilones, se quedan en su casa y comen mucho. Se pensó que esto es un mecanismo de supervivencia instintivo, donde el invierno señala un ambiente más hostil que requiere dormir más, salir menos y acumular calorías para combatir las bajas temperaturas.

Un humor melancólico no siempre es signo de una enfermedad, e incluso puede ser un signo de una personalidad sobresaliente. En todo caso, muchos se niegan a ser etiquetados como enfermos de “trastorno depresivo,” por más que un manual médico lo diga, porqué no estan dispuestos a dejar que su identidad sea definida a través de una denominación que los condicione negativamente.

Hay casos donde ciertas personas atraviesan momentos extramadamente difíciles y dolorosos, y buscan ayuda. Eso también es útil y en ocasiones muy necesario. Hablar con una persona de confianza o buscar ayuda médica muchas veces es muy positivo, y puede llegar a traer una importante mejora en la calidad de vida. La medicación, la terapia cognitiva conductual o el psicoanálisis son soluciones válidas y efectivas en diferentes niveles según la persona. Para otros, la panacea al sufrimiento emocional es el ejercicio, la meditación o el desarrollo de una experiencia espiritual. Chequea nuestro artículo de Estrategias para combatir la depresión y el bajón o el de Como vivir una vida equilibrada: 7 areas importantes de la vida, para otras sugerencias interesantes.

Es importante saber que si estás atravesando un momento muy difícil y necesitas hablar con alguien, también existen líneas telefónicas de ayuda para emergencias. En Argentina, el número del Centro de Ayuda para Suicidas es el 0-800-8000-135. En otros países, el 911 o el número de emergencias local puede indicarte más información.

Como ser feliz, rapido y gratis

La felicidad es un concepto fugaz y cambiante. Como muchas otras palabras de nuestra lengua, esta involucrada en una guerra de significados donde cada parte le atribuye la forma que considera correcta o útil. La pregunta que cada uno debe hacerse es ¿Puedo ser “feliz” aquí y ahora? Mirando las circunstancias de tu vida, ¿qué es lo que crees te impide ser feliz? Todo eso que perseguimos o queremos alcanzar forma parte de nuestras metas. Muchas veces cuando alcanzamos esas metas, ya hay otras nuevas metas para alcanzar, y adoptamos un modelo de vida donde “ser feliz” es simplemente imposible, porque la dinámica es estar constantemente insatisfecho, en busca de otra cosa.

Lo cierto es que una cosa no tiene porque quitar la otra; se puede ser feliz, aquí y ahora, con todas las deudas, los males del mundo, los problemas, los que estan dentro y fuera de tu control, y los deseos insatisfechos. Esta realidad, el aquí y el ahora, tu vida, en toda su sencilles y complejidad, puede ser considerada como “feliz.” No estamos hablando de un estado de éxtasis y dicha pura, sino simplemente de estar bien. No hace falta dejar de perseguir todo aquello que uno anhela, pero si permitimos que aquellos deseos que queremos alcanzar determinen nuestra felicidad, existe la posibilidad de que nunca seamos felices. 

En lugar de enumerar todos los objetos de tus deseos que no tenes, probá hacer el ejercicio inverso; enumerá todos los factores y elementos positivos de tu vida que ya tenés; hace una lista mental. Ejemplo: Si estás leyendo esto es porque tenés acceso a internet y a una computadora o un celular. Si tenés techo, aunque no seas dueño, podés considerarte afortunado. ¿Cuántas elecciones tuviste la libertad de tomar hoy? ¿Tenés familia, amigos, conocidos? ¿Tenés ropa? ¿Comiste hoy? Un ser humano primitivo consideraría que es feliz si pudo suplir sus necesidades básicas. Hoy tenemos muchas comodidades más de las que necesitamos, e incluso a menudo tenemos la oportunidad de perseguir ciertas metas personales. La televisión y la publicidad pueden indicarte que para ser “feliz” tenés que viajar por Europa, salir con una modelo, tener auto, el último modelo de celular, y los abdominales de un actor o actriz de Hollywood. Pero depende de vos determinar si la felicidad esta en tu aquí y ahora, o en continuos objetos inalcanzables y a menudo, vanos.

Conclusión

Estes sonriente, melancólico, depresivo, extático, o “normal,” se puede aprovechar cada circunstancia en paz, estando bien en el aquí y ahora. Lo que alguien catalogó como “enfermedad” no necesariamente es algo negativo que determina tu identidad como algo malo. La melancolía puede ser algo positivo. Si no lo considerás así o sufrís demasiado, hay diversas formas de lidiar con ella a tu alcance. La publicidad, el marketing o las expectativas que amigos o familiares tengan de lo que significa “ser feliz” puede ser metas nobles y válidas, o vanas y superficiales. En muchos casos, la búsqueda de la felicidad utópica y extática para muchos no es más que un laberinto infinito de insatisfacción. Para otros, la sencillez de las cosas simples, y ser agradecido con todo lo que se tiene en el hoy y ahora, trae paz, bienestar, y felicidad sincera.

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3 aportes sobre “El Fascismo de la Sonrisa

  1. Me encantó! Muy cierto

  2. Me gusta temas sobre como ayudar desde mi expriencia y la que he aprendido de los demas y poderla transmitir de forma sencilla cercana a todos porque todos estamos creciendo siempre,inevitablemente vivir es institivo ,me atrapò esta pàgina me gustaria voluntariamente colaborar

  3. hola buen dia , me parece muy positivo el informe , hay momento en la vida que uno se siente mal , con uno mismo , y te sentis deprimido y desvalorizado como persona , y siento que a leer este informe , me levanta el animo y veo que todo no es tan malo , como uno lo ve gracias y me gustaria colaborar gratuitamente , porque me interesa mucho la psicologia social y psicologica saludos claudia corrado

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