Semillas de Vida




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La puerta ancha y la puerta angosta: el camino a un lugar mejor

Nuestro estado natural es buscar la alegría, el gozo, la felicidad, el placer. Crecemos en el vientre materno abrigados por el calor y alimentados por nuestra madre. Luego salimos al mundo y nos enfrentamos a diferentes desafíos que nos ponen a prueba, nos forjan y nos transforman en algo más; ya no como individuos aislados en el amor maternal, sino como integrantes de un organismo mayor; la familia, la sociedad, la comunidad. Ese amor inicial de padre y madre nos incita a amar a otros y a manifestar ese amor de la mejor forma posible, y para ello hay un camino que recorrer, pero el destino es una unión mayor con el amor que nos engendró. Ese recorrido nos lleva en la búsqueda de nuestra identidad y nuestro lugar en el mundo.

La figura del sacrificio

Foto de una persona de pie frente a una barra con pesasSacrificio nos remite a algo doloroso o incómodo, que implica una pérdida o un costo. El sufrimiento como sentimiento busca evitarse a toda costa, ya que obvia y logicamente tratamos de evitar cualquier daño y alcanzar en cambio el bienestar. Sin embargo, hay situaciones donde es imperativo estar dispuestos a realizar algún sacrificio personal para lograr alcanzar un destino mejor. Imagino a los primeros cazadores y recolectores primitivos, que probablemente tuvieron que animarse a emprender largos viajes, a enfrentar peligros inesperados, para sobrevivir y gozar de un mayor bienestar. En la actualidad enfrentamos diferentes desafíos, pero a menudo la figura del sacrificio hace su aparición como un puente temporal que puede llevarnos a un lugar mejor.

El sufrimiento no es permanente

Para muchos, realizar determinadas tareas puede representar un sacrificio doloroso, pero ese sentimiento no debe ser permanente. De hecho, si un camino se presenta como un dolor constante, cabe replantearse si realmente es un puente hacia algo mejor o simplemente un lugar incómodo del que necesitemos salir. También existen sacrificios que al comienzo se hacen difíciles pero con el tiempo se tornan más llevaderos. Al empezar un nuevo hábito puede parecer desafiante en principio, pero con el tiempo hasta puede volverse placentero y gratificante.

La puerta ancha y la puerta angosta

“Esfuercence por pasar por la puerta angosta,” explicó Jesús. “porque ancho es el camino que lleva a la perdición.” Con esto probablemente se refería a los muchos caminos que parecen placenteros y fáciles de transitar pero que a largo plazo son perjudiciales. La “puerta angosta” es aquel camino que implica esfuerzo y perseverancia, pero que puede sacarnos de un lugar difícil y llevarnos a un lugar mejor. En la vida muchas veces se aprecia como los grandes logros implican ejercicio, estudio y práctica. En determinadas circunstancias difíciles, la puerta angosta es animarse a salir momentaneamente de la zona de un comfort mediocre para alcanzar un peldaño más alto en la escalera de la vida; esforzarnos para lograr la realización, para manifestar la visión.

“Cuando la mujer está para dar a luz, tiene aflicción, porque ha llegado su hora; pero cuando da a luz al niño, ya no se acuerda de la angustia, por la alegría de que un niño haya nacido en el mundo.”

¿Alguna vez atravesaste una puerta angosta que te llevo a algún lugar mejor? ¿Se te ocurre alguna puerta angosta que estás con ganas de transitar? Podes contarnos en los comentarios.

(Artículo publicado originalmente el 20 de marzo de 2012, actualizado el 3 de marzo del 2019)

Escrito por

7 aportes sobre “La puerta ancha y la puerta angosta: el camino a un lugar mejor

  1. 🙂 q bn

  2. Exelente _

  3. Me gusto

  4. Muy bueno la explicación

  5. Buenísima reflexión.

  6. Me ha encantado tu post y como plasmas todas las ideas, he escrito un articulo sobre los propósitos y objetivos que uno se fija y el esfuerzo y persistencia que hay que desempeñar para lograrlos. Me ha parecido buena idea mencionar tu post. Te dejo aquí mi blog por si quieres echarle un vistazo: http://hacerlascosasbienhechas.blogspot.com.es/

  7. excelente articulo, y acertado en su reflexión.
    yo he atravesado esta puerta angosta, y lo hice con sacrificio, m,ucho sufrimiento con costo, y con bajas pero hoy puedo decir que ya no recuerdo esos malos momentos, que estar al otro lado de la puerta me da tranquilidad, fuerza y entereza para seguir adelante, que he pasado esta puerta con mayor crecimiento y madurez emocional, que puedo seleccionar mis aciertos con mayor ahinco y entrega sin temor a equivocarnos, y que soy feliz, la felicidad la tenemos nosotros en nuestras manos, y no está en la manos de otros. depende de nosotros que seamos felices e infelices en nuestras vida por la decisiones y la realizaciones de las acciones que tomamos en nuestras vida.

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