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El efecto emocional de las redes sociales: Manteniendo la indignación a raya

Es importante tener nuestra mente, corazón y espíritu balanceados. Los medios periodísticos se dedican a mantenernos al día sobre sucesos de actualidad, pero a menudo hacen incapié en noticias lamentables. Las redes sociales como Facebook pueden ser herramientas útiles, pero también pueden encontrarse plagadas de publicaciones pesimistas, o noticias amarillistas de origen dudoso, cuyo único fin es la consternación y la indignación. Así como somos precavidos con la higiene del hogar y con lo que decidimos llevar a nuestra boca, también debemos serlo con la clase de publicaciones que decidimos leer, ver o escuchar. De la misma forma, también es importante ser conciente y cauteloso con lo que decidimos compartir y exponer hacia los demás. ¿Estamos amargando a nuestro entorno o realizando aportes constructivos y positivos?

«Exijo que alguien haga algo»

A modo irónico una página en Facebook portaba un título similar. La premisa es en cierto sentido cotidiana para quienes tienen incorporado el mecanismo de ver una publicación negativa -quizás sobre alguna injusticia social o drama medioambiental- y compartirla automaticamente. Es cierto que se requiere conciencia social comunitaria para hacer frente a ciertos problemas. Pero ¿En que medida estamos causando un impacto positivo con nuestro esparcimiento de la indignación? ¿Cuán real y acertada es la información que estamos decidiendo comunicar? Estas son preguntas que debemos plantearnos con mucha responsabilidad y cautela.

Tiene mayor efecto compartir un pedazo de pan con alguien que necesita, que compartir 100 publicaciones sobre el hambre en África.

Tiene mayor efecto brindar abrigo y soporte a alguien en necesidad emocional, que compartir 100 publicaciones sobre violencia doméstica.

Tiene mayor efecto brindar palabras de aliento a alguien deprimido, que compartir 100 publicaciones sobre los efectos nocivos de x elemento.

Es mejor hacer algo positivo, aunque sea simple y sencillo, que agitar banderas señalando a un potencial villano en el cual depositar nuestra responsabilidad personal de actuar.

Momentos de belleza

Una ventana abierta donde se ve un cielo parcialmente cubierto con distintos colores Hay un límite en el que la indignación debe mantenerse a raya y conviene a uno alimentarse de alegrías y belleza, de la misma forma en que se balancea la alimentación física.

A veces es necesario hacer un esfuerzo conciente para percibir la belleza que nos rodea; levantar su cabeza de la nube negra para poder ver el sol. Hasta en las ciudades más atestadas de cemento hay plazas y árboles, lugares naturales, sectores de cesped y cielo azúl. Disfrutar de las cosas simples de la vida es a veces la más pequeña y portable de las joyas valiosas, capaz de encender una llama de calidez en el pecho.

Tomar distancia a veces en necesario; de personas o grupos, de alguna que otra red social, de un ambiente tóxico, o de un lugar particular, aunque sea por un rato o por un tiempo. Meditar. Respirar. Hacer lo que nos gusta. Buscar nuestro centro. Encontrar nuestro ritmo.

Lo hermoso de esto es que no es necesaria la validación de un tercero para ser felices, sino que en el interior de cada uno de nosotros existe el potencial innato de encontrar alegría y paz, como agua de manantial. Desde esa frescura es posible proyectar a futuro; ideas, esperanzas, motivaciones e ilusiones. Todo lo bueno es posible.

Todo en su justa medida

Habiendo tomado conciencia de nuestro lado soleado podemos con fuerza renovada enfrentar una realidad quizás más incierta; esos difíciles teoremas que necesitan ser desenredados; esas imposibilidades que necesitan ser aclaradas. Esas ecuaciones que piden ser resueltas.

Como una casa en medio del campo, que habiendo recolectado energía a través de sus paneles solares enfrenta el anochecer con energía acumulada para sus lámparas, podemos aventurarnos hacia la noche con la protección de la luz. Es posible descender a las profundidas cavernosas contando con una lámpara encendida y quizás un hilo, un mapa o una brújula para encontrar el camino de vuelta.

Manten en tu interior encendida la llama de la belleza y el amor. Y si alguna vez los fuertes vientos la apagan; alguien estará ahí para volverla a encender.

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2 aportes sobre “El efecto emocional de las redes sociales: Manteniendo la indignación a raya

  1. Hermoso artículo, enmarco en un cuadrito: «Disfrutar de las cosas simples de la vida es a veces la más pequeña de las joyas valiosas, capaz de encender una llama de calidez en el pecho.» y el párrafo final.
    Gracias 🙂

  2. Muy lindo, y un llamado a proyectar luz con nuestras acciones.
    «Es mejor hacer algo positivo, aunque sea simple y sencillo»
    Que bueno es saber que podemos brindar lo mejor de nosotros y plasmarlos en nuestro día a día. <3

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